La Buena Vida

La Buena Vida

La buena vida es un micro espacio dentro del programa nocturno de Radio Nacional de España “Gente Despierta”, que conduce mi buen amigo Ángel Antonio Herrera, en el que se hablan de temas diversos. Hace una semana Ángel Antonio tuvo a bien invitarme a compartir con él, y por supuesto con los oyentes, mi profesión, la psiquiatría, pero desde otro ángulo, desde otra perspectiva mas humana y menos técnica.

Fueron una delicia esos minutos nocturnos que, confieso, se me hicieron extremadamente cortos. Preguntas inteligentes, cordialidad y amenidad. Nada de morbo, mucho de interés y respeto y sobre todo sosiego y tiempo. ¿Que es la psiquiatría, doctor? ¿La locura existe y que es realmente? ¿Hay muchos enfermos mentales ahora? ¿Miedo e ignorancia ante estas dolencias? ¿Tenemos mucho estrés o demasiada ambición y competitividad? Y así fueron pasando los 25 minutos que Ángel Antonio tiene asignados dentro del programa radiofónico “Gente Despierta”.

Es raro que cuando en los medios se nombre la enfermedad mental o salga a relucir la psiquiatría, el comentario no vaya unido al morbo y sensacionalismo. Hablar de los desequilibrios y anomalías de la mente va unido inexorable  y tristemente,  a la violencia, agresividad, desmanes, tropelías, cuando no a aberraciones y perversiones de todo tipo.

Es triste pero la realidad y la condición humana es así. Los medios fijan su atención e interés en aquello que vende y que aumenta las audiencias y el share, ya que con ellos viene el dinero y, con él, el  poder. El morbo vende mucho. La locura tiene morbo y sin duda genera una atracción singular. La enfermedad mental nos produce miedo y aversión, pero a la vez nos seduce. Las enfermedades psiquiátricas han sido relegadas de la ciencia oficial durante mucho tiempo y han caído en manos de medicinas alternativas, cuando no de la brujería o demonología

Se agradece mucho poder hablar plácidamente de lo que nos lleva ocupando profesionalmente más de treinta años y hacerlo con amabilidad, sin estridencias, con calma, con mesura y sin resaltar el lado tétrico, duro, a veces cruel, del enfermar mental.

Gracias Ángel Antonio, gracias en mi nombre, pero sobre todo en el nombre de aquellos dolientes seres humanos, casi siempre incomprendidos, que llevan en soledad un enfermar que, difícilmente acaba con su existencia física, pero que si lo hace con su alegría, cordura y con la autentica «buena vida».

 

Si quieres escuchar la entrevista, este es el enlace al programa

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