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Tratamiento del trastorno conversivo

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¿Qué es el trastorno conversivo?

El trastorno de conversión es una forma expresar ciertas alteraciones mentales en forma de síntomas físicos (somáticos). El trastorno de conversión tiende a aparecer durante los últimos años de la infancia o el comienzo de la edad adulta, aunque puede aparecer a cualquier edad. Es más frecuente entre las mujeres.

¿Qué síntomas tiene el trastorno conversivo?

A menudo, los síntomas del trastorno de conversión aparecen bruscamente y el inicio puede estar relacionado con un suceso estresante. Típicamente, los síntomas incluyen déficits aparentes de la función motora voluntaria o sensitiva, pero a veces incluyen movimientos temblorosos y consciencia deteriorada (lo que sugiere convulsiones) y posturas anormales de las extremidades (lo que sugiere otro trastorno neurológico o físico general). Por ejemplo, los pacientes pueden presentar deterioro de la coordinación o el equilibrio, debilidad, parálisis de un brazo o una pierna, pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo, convulsiones, falta de respuesta, ceguera, diplopía, sordera, afonía, dificultad para tragar, sensación de una masa en la garganta y retención urinaria.

Los pacientes pueden haber sufrido un único episodio o episodios repetidos esporádicos; los síntomas pueden cronificarse. En general, los episodios son breves.

El diagnóstico del trastorno de conversión se plantea solo después de que el examen médico completo y las pruebas hayan descartado la existencia de trastornos neurológicos o médicos que puedan explicar completamente los síntomas y sus efectos. Una característica importante es que los síntomas y signos no se condicen con una enfermedad neurológica.

Por ejemplo, quizá no concuerdan con las distribuciones anatómicas (p. ej., déficits sensoriales que involucran partes de múltiples raíces nerviosas), o los hallazgos pueden variar en los diferentes exámenes o cuando se evalúa de diferentes formas, como en lo siguiente:

    • Un paciente puede presentar marcada debilidad de la flexión plantar cuando se lo evalúa en la cama, pero puede caminar normalmente en puntas de pie.
    • En un paciente en decúbito supino, la mano del examinador bajo el talón de una pierna «paralizada» detecta presión descendente cuando el paciente levanta la pierna sana contra la resistencia (signo de Hoover).
    • El temblor cambia o desaparece cuando se distrae al paciente (p. ej., haciendo que el paciente copie un movimiento rítmico con la mano no afectada).
    • Se detecta resistencia a la apertura del ojo durante una convulsión aparente.
    • Un déficit del campo visual es tubular (visión de túnel).

    Además, para cumplir con los criterios de este trastorno, los síntomas deben tener una intensidad suficiente como para provocar angustia o interrumpir el funcionamiento social, laboral o de otro tipo.

    ¡No se agobie innecesariamente, su problema puede tener solución!

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    Tratamiento del trastorno conversivo

    1. Es esencial conseguir una relación médico-paciente de confianza y apoyo. El tratamiento cooperativo que involucra a un psiquiatra y un médico de otro campo (p. ej., neurólogo, internista) parece el más útil. Una vez que el médico ha excluido un trastorno médico general y que ha tranquilizado a los pacientes porque los síntomas no indican un trastorno subyacente grave, el paciente comienza a sentirse mejor y los síntomas pueden desaparecer.
    2. El narcoanálisis es un procedimiento pocas veces utilizado similar a la hipnosis, excepto en que se administra un sedante a los pacientes para inducir un estado de semisueño.
    3. La psicoterapia, que incluye la terapia cognitiva-conductual, es eficaz en algunos individuos.
    4. La fisioterapia puede ayudar a algunas personas.

      Trastorno adaptativo | Tratamiento

      Los llamados trastornos adaptativos son, en definitiva, una reacción o respuesta a ente una situación estresante más o menos importante, dando lugar como hemos visto en la clasificación de la OMS a síntomas depresivos, ansiosos o conductuales.

      Según la sintomatología predominante se pautará un tratamiento u otro.  En la mayoría de los casos es aconsejable de entrada la psicoterapia, es decir, el análisis racional de las circunstancias que producen los síntomas. Si la psicoterapia no es suficiente entonces es el momento de introducir la farmacoterapia, dejando claro que el abordaje del factor causal es siempre esencial.

      En estos casos serán los ISRS (Escitalopram, Paroxetina, Sertralina, Fluoxetina) los medicamentos más aconsejables. Solo de forma puntual y ante episodios de angustia intensa, se pueden utilizar los ansiolíticos como el Alprazolam, Clonacepam, Loracepam o Cloracepato Dipotásico.

      Por último, en algunos casos muy puntuales se puede recurrir a antipsicóticos en bajas dosis de tipo sedante como la Olanzapina.

       

      CONSEJO: LA PALABRA HISTÉRICO NO ES UN INSULTO NI UNA DESCRPCION DE UNA RAREZA. SE TRATA DE UNA ENFERMEDAD MENTAL MUY COMPLEJA, INCAPACITANTE Y DE DIFICIL DIAGNOSTICO.

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