José Carlos Fuertes Rocañín

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SALOUFEST

Podíamos afirmar que Saloufest sería lo mismo que decir: “todo por la pasta”. Es decir, sabemos que los “jóvenes turistas” que vienen, con la precariedad económica propia de la juventud, lo hacen, esencialmente, para beber, beber y beber. Luego cuando la intoxicación etílica llegue a un nivel óptimo, harán muestra de su arrojo y osadía, practicando un deporte de riesgo que consiste en saltar de balcón en balcón, o del balcón a la piscina o, en algunos casos también, del balcón a la sala de autopsias, que de todo ahí.

 

Como médico me parece aberrante que se promocionen este tipo de actividades, y que salgan algunas personas en los medios diciendo que como estas “fiestecitas” dejan buenos dividendos en la hostelería de la zona, hay que ser tolerantes y permisivos con lo que nos llega. Me pregunto si los intervinientes opinarían lo mismo si fueran sus hijos, hermanos o sobrinos los que acuden a este tipo de algarada etílica y los que tienen que ser recogidos dia a tras dia por los servicios médicos de urgencias en una condiciones deplorables.

 

Como persona de la calle me siento triste al ver que una parte tan bonita y entrañable de nuestro territorio, la “Costa Dourada”, como rezan los carteles promocionales, es mas conocida por la bacanal etílica que en ella se produce durante estos días, que por otras muchas cualidades culturales, gastronómicas o históricas que posee.

 

Como ciudadano me siento abochornado al ver la complicidad y el silencio de los poderes públicos, gestores políticos nacionales, autonómicos y locales con este tipo de hechos, propios de épocas pretéritas, donde lo importante era conseguir atraer al mayor número posible de turistas, aunque para ello tuviéramos que pagar un peaje importante ante el resto de Europa.

 

Resulta un esperpento y una incoherencia supina ver las campañas que día a día hace muy acertadamente en contra del alcohol la Dirección de Trafico; los anuncios y estudios de ONGs poniendo de manifiesto el daño cerebral que se produce en la borrachera; la lucha contra le botellón iniciada en ciudades y pueblos de toda España; la “matraca” que damos los médicos a diario sobre el perjuicio del alcohol en nuestro organismo; el sufrimiento de muchos adictos en su terapia rehabilitadora para las adicciones. Y como, a renglón seguido, sale en los medios de comunicación una apología del desmadre y del desenfreno, esto es, el “Saloufest”, como si fuera una tontería sin importancia propio de adolescentes inmaduros en la edad del pavo.

 

No creo que este tipo de actos se deban permitir y muchos fomentar desde ninguna instancia pública o privada. ¿A alguien se le ocurría promocionar la “sidafest”? o una ¿suicidiofest? Pues algo parecido, salvando todas las distancias que se quería, es lo que estamos haciendo por acción u omisión, en lo que podríamos llamar la semana del desmadre y del colocón continuo de Salou. Patético, simplemente patético.

Última actualización en Martes, 08 Abril 2014 13:46

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